Los relojes de torre son dispositivos mecánicos o electrónicos de gran tamaño instalados en torres, campanarios o edificios públicos, diseñados para mostrar la hora visible desde largas distancias.
Tradicionalmente, estos relojes cuentan con una o varias esferas, con agujas, y a menudo incluyen un mecanismo de campanas que marca las horas, medias horas y a veces los cuartos.
Tamaño grande para ser visto desde lejos.
Ubicación elevada, generalmente en plazas o lugares centrales de una ciudad.
Mecanismo complejo, originalmente impulsado por pesos y engranajes, aunque muchos hoy en día funcionan eléctricamente.
Valor histórico y cultural, ya que muchos relojes de torre antiguos son considerados patrimonio arquitectónico.
Los relojes de torre (también conocidos como relojes monumentales, de campanario o de fachada) son las obras de ingeniería mecánica y arquitectónica más imponentes de la relojería.
Diseñados para verse y oírse a gran distancia, han marcado la vida pública y cívica de ciudades y pueblos desde la Edad Media.
Se pueden clasificar según su evolución tecnológica, su mecanismo impulsador, su sistema de sonería y su integración arquitectónica.
Instalados en campanarios de iglesias y catedrales.
Solían marcar las horas canónicas y el ritmo de la vida religiosa e industrial del municipio.
Símbolo del poder civil a partir del Renacimiento y la Revolución Industrial.
Frecuentemente acompañados de balcón principal o carillón cívico.
Surgieron en el siglo XIX con la llegada del tren, con la necesidad de unificar y estandarizar la hora exacta en todo el país.
Construidos en fortificaciones o arcos de entrada a ciudades medievales para regular el cierre de puertas y el toque de queda.
Funcionamiento:
Los modelos más tradicionales (desde el siglo XIV hasta mediados del XX).
Se impulsaban por grandes pesas de piedra o hierro suspendidas por cables o cuerdas de cáñamo enrolladas en tambores de madera o bronce.
Escape:
Empleaban sistemas de escape emblemáticos de la relojería monumental, como el escape de foliot (en los más primitivos), el escape de ancla o el famoso escape de gravedad de Denison (creado para el Big Ben de Londres para evitar que las ráfagas de viento sobre las agujas afectaran al péndulo).
Cuerda:
Requerían que un encargado (el maestro relojero o campanero) subiera periódicamente a la torre para remontar manualmente las pesas mediante grandes manivelas o piñones.
Funcionamiento:
Conservan la maquinaria de engranajes y péndulo tradicional, pero incorporan motores eléctricos para remontar las pesas de forma automática cuando descienden a cierto punto.
Funcionamiento:
Prescinden de grandes maquinarias de engranajes y péndulos.
En su lugar, un reloj patrón (o centralita electrónica) envía impulsos eléctricos a receptores (motores paso a paso) situados justo detrás de la esfera para mover las agujas.
Sincronización:
Suelen estar conectados a señales de radiofrecuencia (como el código DCF77 de Alemania) o antenas GPS para garantizar una precisión absoluta e interconectar las sonerías electrónicas.
Mecanismo:
La maquinaria dispone de un tren de sonería independiente (accionado por su propia pesa) que libera un martillo mecánico para golpear sobre las campanas de la torre en las horas, medias e incluso cuartos.
Mecanismo:
Diseñados no solo para dar la hora, sino para tocar melodías complejas con conjuntos de varias campanas (desde 12 hasta más de 50 campanas).
En algunos casos se combinan con autómatas o figuras mecánicas móviles que salen al exterior al dar la hora (muy famosos en Centroeuropa).
Mecanismo:
Utilizados en muchas restauraciones modernas; el toque de las campanas es reemplazado o complementado por altavoces de alta fidelidad orientados al exterior y generadores de sonido digital.
La esfera está tallada directamente en la propia piedra de la fachada de la iglesia u ayuntamiento, con los números en bajorrelieve o pintados sobre el muro.
Típicos del siglo XIX y principios del XX.
Cuentan con un marco de hierro fundido y paneles de cristal traslúcido, lo que permite iluminar la esfera desde el interior de la torre por las noches.
Esferas independientes hechas de bronce, cobre o hierro forjado, adosadas a la fachada.
En construcciones contemporáneas (estaciones, rascacielos) son habituales las esferas con iluminación LED integrada.
Algunos relojes de torre (como ciertos modelos ingleses e italianos antiguos) carecían de esfera exterior: su única función era puramente acústica (anunciar las horas mediante campanas para la comunidad).